Declaración de la XI Asamblea General 2019 del MADJ “Juan Samael y José Salomón, ¡Presentes!”

José Salomón Matute y Juan Samael Matute, dos indígenas asesinados por la defensa de su territorio, presentes en nuestras luchas.

Reunida en el Centro de Formación Finca Torogoses,  la militancia del Movimiento Amplio por la Dignidad y la Justicia representada a través de los núcleos comunitarios de Pajuiles, Planes de Arena Blanca, Toloa Adentro, Mezapa Batán, Metalias, El Socorro, Nueva Esperanza, Camagüey, Arizona, El Retiro, Mezapita, Azacualpa, Las Delicias y Coloradito, pertenecientes  al departamento de Atlántida, las Tribus del pueblo Tolupán de San Francisco de Locomapa, Luquigüe, Santa Martha, Mina Onda y El Palmar con sus diferentes aldeas del departamento de Yoro, así como de San Pedro Sula, Cortés y Copán, durante los días 05, 06 y 07 de julio del presente, ante la comunidad organizada y no organizada nacional e internacional declaramos y comunicamos que:

El mundo, y de nuestro interés particular Honduras, sufre hoy los efectos de un modelo desmesurado en crisis. El capitalismo y sus agentes (bancos, transnacionales, conglomerados mediáticos, instituciones internacionales y gobiernos a su servicio) buscan potenciar sus beneficios a costa de una política intervencionista y neocolonialista, a través de guerras, ocupaciones militares, tratados de libre comercio y otras modalidades que también se expresan en el modelo de concesionamiento y privatización de bienes y servicios públicos, de salarios, siendo su expresión más dramática la precarización acelerada de los derechos en general.

Las consecuencias son palpables, estamos ante un modelo económico y la aplicación de medidas que multiplican el desempleo, explotación desmesurada y de manera incompatible con la vida los recursos naturales que, reprime, persigue, criminaliza y asesina con el afán de lograr un control absoluto de los territorios.

Ante ese escenario adverso, desde el MADJ nos revitaliza y llena de fuerza el encontrarnos, pensarnos y comprometernos para refundar a Honduras y por liberarla del yugo de la opresión, la corrupción, la impunidad y la violencia que la ha asediado históricamente. Para ello, hoy más que nunca, Juan Samael y José Salomón Matute quienes representan esta resistencia permanente, autentica, coherente nos guían, y en esta XI Asamblea nos condujeron con su nombre, su aporte, su fuerza, su compromiso y su legado que es nuestra responsabilidad mantenerlos vivos.

Así, reunidas/os en asamblea permanente desde el MADJ, luchamos contra las causas de las crisis sistémica que se expresa en lo económico, financiero, político, alimenticio, social, ambiental y cultural, asumimos hasta las últimas consecuencias nuestro compromiso político por una Honduras que ha decidido dar la avanzada; de la resistencia a la soberanía con dignidad.

Para ello y coherentemente con nuestra determinación por los procesos colectivos, la participación activa de las y los asambleístas de las comunidades de base en general, que brinda vida orgánica a nuestra organización y fortalece sus estructuras, sus criterios y perspectivas, durante estos días de trabajo ha  reafirmado su razón de ser, llegando a acuerdos políticos y organizativos, a través de la discusión, el debate y de pensarnos desde la comunidad, desde los Campamento Dignos, desde las resistencias y desde el país.

Ante los hechos recientes y en curso en Honduras, desde nuestra base comunitaria sostenemos que la dignidad del pueblo hondureño ha estado a la altura para confrontar al régimen dictatorial del Partido Nacional, quien ha transgredido el estado de bienestar y el estado de derecho, entregando el territorio nacional, agrediendo el derecho y autodeterminación de los pueblos.

Por esa razón, no solo asumimos el grito colectivo FUERA JOH, sino que también hemos acordado acuerpar la movilización popular a nivel nacional cuyo motor sea la soberanía y la dignidad del pueblo hondureño. Apostándole además a su fortalecimiento desde el pensamiento y la acción colectiva con el propósito de la dignificación de nuestra patria.

Y sobre todo, asumiéndolo desde nuestra apuesta política y mandato comunitario de pasar de, ¡la resistencia a la soberanía con dignidad!

Movimiento Amplio por la Dignidad y la Justicia

El COHEP oculta la verdadera realidad sobre las minas y la energía en Honduras

¿No lo sabe el COHEP?

El Consejo Hondureño de la Empresa Privada, COHEP, emitió una nota de prensa con fecha 30 de enero, manifestando su “preocupación por el accionar de grupos irregulares, que actuando con toda impunidad, están afectando proyectos de inversión en minería y energía, por más de $ 2,800 millones, dejando sin trabajo a 7,258 empleos directos y 26,250 empleos indirectos”.

De “grupos irregulares” tacha el COHEP a las comunidades que se organizan en legal, legítima y debida resistencia comunitaria con el objetivo de defender sus bienes naturales y ejercer el derecho constitucional a una vida con dignidad y bienestar; deberes y derechos conculcados como norma de acción general en todo lugar donde el gobierno ha aprobado concesiones mineras y de energía.

Desde el Movimiento Amplio lamentamos la extrema miopía con la que el COHEP aborda esta problemática de carácter nacional que ha sido implementada por una casta de empresarios y funcionarios que han incurrido en el manejo ilegal, abusivo, corrupto y criminal de los bienes naturales propios de la colectividad hondureña.

El número de concesiones hidroeléctricas aprobadas actualmente suponen la producción de más de 6 mil MW, lo cual contrasta con el hecho que la estructura que administra la energía en Honduras es incapaz de soportar una carga contractual de esa magnitud. La necesidad de energía en el presente de Honduras no supera los 4 mil Mw. ¿No lo sabe el COHEP?

La mayoría de estas concesiones se han otorgado justamente en los períodos en que termina un gobierno e inicia uno nuevo. Esto nos permite inferir que la multiplicación abusiva de concesiones hidroeléctricas no responde a la satisfacción de necesidades concretas del parque energético nacional técnicamente establecido, sino más bien consiste en la devolución de favores en el marco de un clientelismo político que premia a las y los financiadores de determinados dirigentes políticos. ¿No lo sabe el COHEP?

El costo de producción de cada kilovatio/hora ronda los dos centavos de dólar; mientras tanto, el Estado paga a los empresarios de la energía la elevada suma de 18 centavos de dólar por cada kilovatio/hora, aun (y) cuando no los produzcan (basta con que la cantidad a producir quede establecida en cada convenio). Es así que los convenios de compra de energía firmados entre el Estado y los empresarios de la energía suponen un verdadero asalto a la economía nacional y a los bolsillos mermados de cada ciudadano y ciudadana que hace uso de la energía eléctrica. ¿No lo sabe el COHEP?

Las empresas generadoras de energías renovables se hacen de un enorme botín que bien pudieran compartir decentemente con los pueblos que por tiempos inmemoriales han convivido y conservado las fuentes hídricas utilizadas por los hidroempresarios; pero no lo hacen y, si acaso, dejan caer migajas que en nada benefician a las comunidades. GENERA, una hidroeléctrica en el municipio de La Másica en el departamento de Atlántida es un ejemplo patético de lo que señalamos: En 3 años de producción de energía eléctrica en el municipio de La Masica se han hecho con unas utilidades que superan los 400 millones de Lempiras; pero la municipalidad sólo registra el ingreso de casi un millón de Lempiras en tres años en concepto de impuestos; es decir, el 2.5 % de las utilidades netas. En conclusión, el pueblo no resulta beneficiado con la producción de ¨energía limpia¨ o apenas recibe migajas ultrajantes. ¿No lo sabe el COHEP?

Y esta generación de ¨energía limpia¨ basada en la entrega del territorio y la soberanía nacional al mejor postor y la imposición violenta de estos proyectos, contrasta con la realidad actual que enfrenta el pueblo hondureño y la misma clase empresarial que pagamos uno de los precios mas altos por la energía en centroamérica, racionamientos constantes y la campeante e impune corrupción de los saqueadores del erario público. ¿No lo sabe el COHEP?

Con las concesiones mineras sucede lo mismo. Las comunidades y sus entornos son destruidos y contaminados. El valle de Siria quedó con un nivel freático más profundo, prácticamente inalcanzable con las tecnologías artesanales de extracción de agua, debido al bombeo criminal de las aguas subterráneas. ¿No lo sabe el COHEP?

En Azacualpa, Copán, las presas de aguas residuales de la mina de San Andrés sufren “accidentes” cada cierto tiempo, por lo que terminan contaminando las aguas del río Higuito, que es la principal fuente de abastecimiento de agua para la ciudad de Santa Rosa de Copán. La dureza química superior a los 4 puntos que presentan estas aguas debido a la presencia de metales pesados convierten las mismas en no aptas para consumo humano, pero la población copaneca esta obligada a consumirlas al no disponer de otras opciones. ¿No lo sabe el COHEP?

En la concesión minera El Venado, entre Colón y Olancho, la empresa minera abandonó el yacimiento debiéndole a sus trabajadores los últimos meses de trabajo; se fue sin cancelar deudas por transporte de materiales a los dueños de volquetas y otras maquinarias contratadas por la empresa y la zona quedó contaminada. ¿No lo sabe el COHEP?

En la concesión minera Buena Vista I, del empresario Lenir Pérez, en el municipio de Tela, la empresa se jactaba de hacer Responsabilidad Social Empresarial comprometiéndose a donar a las comunidades vecinas las ramas de los árboles talados, no los troncos, para colaborarles en la cocción de sus alimentos. ¿Sabe algo de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) la oligarquía organizada y defendida por el COHEP?

Si el COHEP avala esta casta de empresarios que despojan las comunidades de sus bienes naturales, que sobreponen sus intereses lucrativos por encima del derecho a la vida en paz y con dignidad de las personas y los pueblos, que confunden RSE con la dotación de migajas a las comunidades que son verdaderas dueñas de sus territorios; si el COHEP calla cuando son asesinadas las dirigencias de las comunidades que se ven profundamente afectadas por las concesiones mineras y de energía; entonces el COHEP se convierte en una organización promotora y co-responsable de los actos delictivos en que han incurrido sus defendidos. Frente al poder de tales empresarios el pueblo contrapone la voz de Berta Cáceres, asesinada por defender los ríos Lencas, de Enriqueta Matute y compañeros indígenas, asesinados por oponerse a la extracción ilegal de Antimonio en el pueblo Tolupán.

Al COHEP no le interesa el pueblo, su preocupación es el dinero; y está dispuesto a satisfacer la avaricia de sus protegidos aun a costa del derramamiento de sangre de los pobres. Desconoce el COHEP que el pueblo se organiza, no en “grupos irregulares”, sino constituyendo auténticas organizaciones que dan vida al floreciente movimiento social popular hondureño.

¡Cuánto bien le haría al COHEP conocer y aplicar Los Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos aprobados por el sistema de las Naciones Unidas para proteger, respetar y remediar! El COHEP debe saberlo.

San Pedro Sula, Honduras. 5 de febrero de 2019.