
El regreso de un delincuente-narcotraficante de la talla de Juan Orlando Hernández nuevamente coloca a Honduras como el epicentro de un hecho que nos llena de vergüenza nacional e internacional.
La vergüenza más inmediata es por el espectáculo mediático montado por familiares, por la estructura criminal que promovió y patrocinó sus delitos: el Partido Nacional y que hoy convertido en gobierno negocia y paga con dignidad, bienes y recursos públicos el regreso de un ex presidente que puso toda la institucionalidad pública al servicio del crimen organizado para su beneficio personal.
Desde el MADJ no queremos caer en la tentación de limitar nuestro análisis en la “apoteósica bienvenida a JOH” como la catalogaron algunos medios de comunicación, pero nos parece necesario elevar la voz para dejar claro que nuestra defensa por Honduras no inicia, ni terminará con Juan Orlando Hernández, porque nuestro país es mucho, pero muchísimo más esperanzador que este grupo delincuencial narcotraficante al que pertenece JOH.
Por eso, no queremos sumarnos a las opiniones quejosas que únicamente critican a la gente que, pagada o no, se congregó para recibir a JOH… cuánta gente llegó en comparación a los 10.5 millones de personas que somos, ¿son más los delincuentes que nosotros los que trabajamos y luchamos diariamente por salir adelante?… Jamás serán más que nosotros, lo que toca es que los honestos nos organicemos y que en conjunto tengamos la determinación de creer y hacer lo siguiente:
- Que JOH sigue siendo un criminal independientemente del discurso que nos quieran imponer y la soberbia infinita de esa familia y de ese partido. Es decir, JOH esun delincuente que fue investigado, procesado y condenado por narcotraficante. El indulto no borra la culpabilidad de los cargos, solo le quita la sentencia. Y es importante recordar que el indulto fue otorgado por otro delincuente, hecho presidente de EEUU, que también ha sido condenado por falsificación y abuso sexual. Es decir, es un perdón otorgado por un delincuente a otro delincuente para que este último le haga los mandados.
- Vamos a seguir demandando la apertura de nuevos juicios contra JOH y toda su pandilla (la vieja y la nueva). A nosotros no se nos olvidan ninguno de los 13 casos presentados por la MACIH, el robo al IHSS, la corrupción descomunal en el marco de la pandemia, pero tampoco olvidaremos los testimonios en el juicio de EEUU que dieron el detalle de los asesinatos, los negocios, el uso de toda la institucionalidad, especialmente La Policía y las Fuerzas Armadas, para facilitar el negocio del tráfico de la droga. La impunidad no es infinita y JOH lo sabe y lo sufrió en carne propia. Su familia (hermanos, primos), amigos y secuaces permanecen presos y se mantiene latente el odio de otros narcotraficantes a los cuales delató.
- No vamos a pagar el indulto, ni con soberanía, ni con dignidad. No daremos una lucha fácil al gobierno, a los gringos, a Israel o a cualquier país, empresa o conglomerado que crea que, por arreglos entre políticos delincuentes, la población y las comunidades permitiremos el saqueo de nuestros bienes naturales, territoriales o cederemos nuestra soberanía. No somos colonia, ni patio trasero de nadie… ni Honduras, ni América Latina, lo que hagan en contra de nuestras comunidades, también tendrá un impacto directo en ustedes y en sus posesiones.
- Hoy más que nunca debemos reinventar la democracia. El retorno de JOH, el pacto de impunidad electoral firmado por TODOS los partidos, las pugnas de control y poder a lo interno de los partidos, especialmente en el Nacional, deben obligarnos a entender que requerimos de nuevos mecanismos y apuestas políticas que no tengan el olor rancio y de acomodo de los viejos liderazgos políticos y sociales. Estamos a tiempo para organizarnos y permitirle a la desvencijada democracia actual un aire de esperanza.
- El retorno de JOH es un revés moral para la población justa y honesta, pero no puede ser una derrota permanente. El regreso de Juan Orlando, es el regreso de un ex presidiario que fue hallado culpable de narcotráfico, más que un ex presidente, es decir, JOH a la luz de la justicia es y debe seguir siendo visto como un hombre derrotado y a nosotros eso debemos convertirlo en una fuerza movilizadora que siga luchando porque sea la justicia hondureña la que juzgue, condene y sentencie a JOH y a todos los delincuentes de su talla.
Lo peor que puede ocurrir es que la llegada de JOH sume a la perdida de la esperanza, el rumbo y la tenacidad de nuestro trabajo por una Honduras libre de la plaga delincuencial que la tiene estancada.
Insistimos una vez más que debemos ver el show del retorno del innombrable como un hecho que nos sacude de esta normalidad oprobiosa con la que a veces hablamos sobre a dimensión de la corrupción y del narcotráfico que hay en Honduras, no seamos analistas de cafetín o de redes sociales …. Organicémonos, defendamos con honestidad, con lógica estratégica al país, pero sobre todo revivamos la pasión y el compromiso por luchar y defender lo que nos pertenece a todos/as, por el bienestar colectivo… por la justicia, a la dignidad.