El departamento de Atlántida fue el
escenario del nacimiento de una importante apuesta de organización política
económica comunitaria, creada formalmente el 15 de febrero con el nombre de
Cooperativa Dignidad Limitada en San Juan Pueblo, territorio perteneciente al
municipio de La Másica.
La creación de una cooperativa
formó parte por muchos años de las aspiraciones y sueños del MADJ, ahora es una
realidad impulsada por diversos actores vinculados a la organización de
distintas formas, pero con la claridad de la finalidad política del proyecto.
Para su impulso ha sido fundamental el papel
de Radio Dignidad, la radio comunitaria del Movimiento Amplio con influencia en
ascenso cada vez mayor sobre la población de Atlántida desde donde se asume y
desarrolla la tarea de crear consciencia respecto de la realidad local y
nacional, así como trasladar contenidos políticos.
Ahora que es una
realidad, se trata de una cooperativa mixta conformada por dos estructuras, una
Junta Directiva encargada de su existencia y vida política y administrativa, la
cual se debe por supuesto al máximo órgano de decisión que es la asamblea de
cooperativa y una Junta de Vigilancia que juega el papel de ente fiscal de la
Junta Directiva y de la cooperativa misma en su totalidad.
Un aspecto relevante de
la creación y consolidación de la cooperativa es que si bien la Ley señala como
obligatoria una cuota de participación de 30% de mujeres en las distintas
instancias que conforman la cooperativa, su asamblea en su momento fundante
determinó un 50/50 de representación.
Para el MADJ y el equipo de trabajo
de la cooperativa, esta es parte de una propuesta de vida
de las comunidades, en términos económicos y políticos, encaminada a humanizar
el sistema financiero, quien hasta el momento promueve la desigualdad y por su
estrecha vinculación con el modelo político que hoy por hoy tiene en agonía el
planeta, la cooperativa está encaminada a ser una propuesta de vida de quienes
nos pensamos en rescatar los principios de igualdad, equidad, solidaridad.
Para su consolidación está siendo
trascendental el apoyo de la Central de Cooperativas Cafetaleras quien desde su
experiencia acumulada está siendo guía de los aspectos formales y legales de la
conformación y funcionamiento de la estructura.
Más allá de la utilidad meramente
económica, de ahorro y crédito de la cooperativa, desde su creación esta
apuesta se concibe con una esfera política más amplia e integradora, por ello
hasta el momento sus afiliados y afiliadas son habitantes del municipio que
tienen claridad de la necesidad de construir proyectos alternativos para el
país, que tienen empatía con las lucha y apuestas de transformación de la realidad
local y nacional y que comprenden que la integración de la asamblea de la
cooperativa le traslada la responsabilidad, pero sobre todo la posibilidad de
pensar en colectivo cómo impulsar otras formas de hacer vida en comunidad.
Por ello, su vida orgánica implica
también procesos de formación y discusión permanente, esto se marca desde los
requisitos básicos para la afiliación entre los cuales se encuentra cursar un
módulo sobre cooperativismo desde una visión crítica de su lógica más
tradicional, para posteriormente continuar con el análisis de otros temas
relacionados con la actividad de la cooperativa y su papel en el escenario
inmediato, así como en el municipal y departamental, como ser el tema
crediticio y de producción.
Dentro de las proyecciones a futuro de la Cooperativa Dignidad Limitada está sumar a la mayor cantidad de las personas, que se comprenda el sentido mismo del nacimiento de la cooperativa y ser que esta pase a formar parte de estructuras, de otros espacios que forman la plataforma del sistema cooperativo nacional para incidir políticamente en la transformación de un sistema económico más justo y más digno.
El tiro de gracia dado a la MACCIH el
pasado viernes 17 de enero confirmó el mensaje instaurado por sus ideólogos desde su fundación; “que
los pueblos no mandan y que siempre se imponen los gobiernos, en el caso
hondureño un gobierno notoriamente corrupto y vinculado al narcotráfico y al crimen
organizado”[1].
LA MACCIH generó desconfianzas con su llegada ya que suplantó la
demanda popular de una instancia similar a la CICIG en Guatemala y a que su
dependencia de la cuestionada OEA, tolerante y cómplice de golpes de Estado,
fraudes electorales y violaciones masivas de derechos humanos en Honduras, era
un indicador claro de los alcances reales que esa concesión podía tener.
Sin embargo, la aparición y puesta en marcha de la UFECIC y las instancias del circuito anti corrupción constituyeron una pequeña esperanza para la población hondureña en que la lucha contra la desbordada corrupción e impunidad podría avanzar. Y así sucedió. La gestión de la UFECIC a cargo del fiscal ex huelguista Luis Javier Santos demostró que es posible señalar nombres y apellidos, que es posible retratar cómo funcionan las redes y estructuras criminales que operan desde el Estado mismo y sus instituciones y sobre todo que, estas redes existen con la complacencia y participación directa del ejecutivo.
Así, prontamente la inofensiva Misión aceptada por las cúpulas
empezó a convertirse en una amenaza real para su acostumbrada y garantizada impunidad
por lo que iniciaron los ataques. La no renovación de su mandato en el país es
la culminación de una serie de ataques estratégicos y consecutivos cuya
finalidad mucho más allá de conseguir la salida de la misión, es asegurar la
destrucción total de los avances y pasos dados en la lucha contra la
corrupción.
Previo
a ello, no fue casual el traspaso de funciones del
Ministerio Público al Tribunal Superior de Cuentas, el invento de una
autoevaluación, La Ley de Inmunidad, la Ley de Fondo Departamental, el informe
del Congreso y el informe de la PGR. Posteriormente, el invento de una Comisión
de Negociación y el fracaso de esa negociación, que culminó con el cierre de la
MACCIH. Se trató de un plan que de la mano con acabar con la misión y su
salida, aseguró minuciosamente las condiciones para que en Honduras la
corrupción continúe como dinámica de los grupos de poder y esta vez con
libertades más absolutas.
Este comportamiento no es exclusivo del
escenario hondureño, es similar a lo ocurrido en Guatemala, se trata de las
derechas conservadoras y fundamentalistas defendiendo de manera contundente su
control hegemónico de los Estados en la región latinoamericana. Una derecha que
es justamente eso, corrupta, criminal, vinculada al crimen organizado y al
narcotráfico y que funciona desde el Estado mismo y sus instituciones como
parte de sus estructuras criminales o como bien lo señaló la CICIG en 2015,
como redes
político-económicas ilícitas (RPEI).
Una derecha que
ha confeccionado un discurso bajo la idea de defensa de la soberanía y no
injerencia, pero que es servil y sumisa frente a la descarada y determinante
injerencia del imperio en toda la región. Una derecha hipócrita y descarada a
niveles cada vez más sorprendentes. Es justamente de ese patrón que pueden advertirse ataques futuros
y no tan futuros que empleará la narcodictadura para consumar sus objetivos
hasta asegurar la revisión y abolición de las actuaciones de la Misión y sus
instancias, tal y como sucede con lo actuado por la CICIG en Guatemala.
En el MADJ hemos sido
claras desde el inicio con nuestra posición frente a la Misión, la hemos visto
siempre como un medio, y no como un fin en la lucha contra la corrupción,
tenemos claro que no es el remedio al mal mayor que representa la impunidad y
la corrupción institucionalizada en Honduras, pero entendemos claramente también que el mensaje
detrás de este ajedrez que ahora está en
juego es el blindaje absoluto del gobierno narco de JOH, las cúpulas políticas,
empresariales, religiosas, etc., y las negociaciones con actores como la OEA.
En concreto, un pacto entre estructuras criminales nacionales y
transnacionales.
Reconocemos
el trabajo realizado mediante la gestión de Luis Javier Santos, que marca un
parámetro de avance en la lucha contra la corrupción contraria al normalizado
comportamiento complaciente y cómplice de los funcionarios públicos en el país.
Sabemos que aún continúa siendo una deuda histórica llegar a los criminales mayores,
a los autores intelectuales de las múltiples crisis de Honduras, las/los
verdaderos impulsores de la corrupción en el país, empezando por el propio Juan
Orlando Hernández, las instituciones partidarias, el crimen organizados y la
banca como parte de sus más cercanos colaboradores, deben caer.
Por ello desde el
MADJ, retomamos nuestra palabra fundadora convocando a nuestro pueblo; el
más hermoso, el honesto, el que tiene una sola cara de dignidad, el que se ha
levantado a la voz de la justicia y en contra de la corrupción, lo convocamos a
proseguir en lucha organizada […] desde las trincheras de la calle, la
organización popular y comunitaria, desde las iglesias fieles al evangelio de
Jesucristo, desde las instituciones públicas y privadas donde trabajamos, desde
las aulas y desde el campo.
Proclamamos nuestro
repudio a la clase política para siempre y hoy más que nunca solo el
pueblo salva al pueblo.
Luego de cruzar el río Locomapa, esta vez a la altura de la
comunidad San Francisco Campo nos dimos cuenta que estábamos en el sitio donde
sería la brigada. Un espacio más o menos grande, con piso de tierra y una galera
dividida en tres partes decoradas con mantas de tela y una bandera de Honduras.
En la parte frontal escrita en el suelo la leyenda “Bienvenidos hermanos”. No había
dudas, estábamos en el Campamento Digno por la Defensa del Bosque y el
territorio Tolupán, en San Francisco Locomapa, Yoro.
Era la tarde del diecisiete de diciembre del recién finalizado
dos mil diecinueve. Todo estaba en marcha, una cadena humana trasladaba los
medicamentos, ropa, carpas, zapatos, etc., al mismo tiempo que iban y venían colgando
mantas, instalando sillas, mesas, escritorios, improvisando camillas y
adecuando los espacios donde se atendería a las distintas tribus durante día y
medio del 18 y 19 de diciembre. Mientras avanzaba la tarde el trabajo colectivo
continuaba junto al cafecito que por turnos se tomaba en la casita del compa
Amado Cabrera.
Finalmente todo estaba
listo, niños y niñas jugaban contentas en el Campamento y las últimas luces del
día impactaban sobre la manta colgada al frente con la leyenda “convocamos a nuestro
pueblo; el más hermoso, el honesto, el que tiene una sola cara de dignidad…”. Palabras quede inmediato nos trasladaban a los días
de huelga de fiscales, al inicio de todo. Varias cosas habían cambiado, pero
otras seguían intactas. Seguíamos en resistencia permanente, en lucha colectiva
desde la claridad y la ternura, en la determinación de convertir en herramienta
y acción política cada uno de nuestros pasos por la dignidad y la justicia.
Durante las horas de la noche el Campamento se
convirtió en el punto de encuentro de la comunidad, de la conversación y la
risa, del baile y la competencia jugando a la rayuela. Hace más de 6 años atrás, el 25 de agosto de 2013, exactamente en ese mismo lugar sicarios
pagados por empresarios saqueadores de minerales del pueblo tolupán asesinaron
a sangre fría a Armando Fúnez Medina,
Ricardo Soto Fúnez y María Enriqueta Matute, madre de Celso y Amado
Cabrera cuyas casas siguen ubicadas dentro del predio que comprende el sitio.
Después
del frío de la noche, a las 6 en punto de la mañana siguiente todo estaba
listo. La fila de espera empezó a hacerse cada vez más larga. Un equipo de
médicos, 4 mujeres y un hombre, 2 paramédicos y al menos 20 personas de los
núcleos organizados en el MADJ estaban ya en funciones. La Brigada
Preventiva por la Dignidad del Pueblo Tolupán, organizada y ejecutada por el MADJ
y el Consejo Preventivo de Tribu estaba en marcha.
Las filas estaban
mayoritariamente compuestas por mujeres de todas las edades. Había una cosa común
entre todas, estaban acompañadas de niños y niñas, por regla general, casi
siempre más de 3. Se trataba de sus hijos e hijas. En la realidad cotidiana de
las tribus tolupanas la maternidad es una tarea que inicia a una edad muy
temprana.
En las filas, esperaban
alegres, mientras conversaban entre ellas en medio de la pena que las
caracteriza. Hablando bajito, más de alguna comentó que habían solo mujeres
porque los hombres estaban en el campo trabajando y podrían llegar pasadas las
4 de la tarde.
Las precarias condiciones
de vida y la carencia de acceso a servicios básicos como energía eléctrica y
teléfonos celulares no fueron obstáculo para que la noticia de la brigada se
propagara por todas las tribus aledañas. Llegaron desde El Palmar, Piedra
Gorda, Agua Fría, El Firay, San Francisco Aldea, San Francisco Campo, San Blas,
Mezcales, Las Brisas, Cabeza de Vaca No. 2, para la mayoría de estas implicó
llegar caminando por más de dos horas. “No importa la caminada” decían entre
risas. “Nunca se había visto una cosa así aquí en la tribu. Es la primera vez
que los medicamentos que traen no están vencidos y no nos cobran.”
A más de una hora de distancia
del Campamento, en la última comunidad habitada por ladinos se encuentra ubicado
el Centro de Salud que permanece cerrado aún en días de semana y desabastecido
de medicamentos. A pesar de ser un servicio público implica cobros arbitrarios
por parte del personal asignado. La salud es también un privilegio al que las
tribus tolupanas no pueden acceder.
Contrario a eso, en el
Campamento al menos 900 personas fueron atendidas. Tras su llegada, cada
persona se identificaba, sus signos vitales eran tomados por los paramédicos
para luego en grupos de 10 pasar a la primera estación. Bajo la carpa en la que
en sus costados se leía “Milgen Soto Ávila, presente” y “Fuera Narcodictadura”
los grupos se involucraban en una conversación colectiva.
Al mencionar y
rememorar el saqueo histórico, la lucha sostenida desde hace muchos años, el
conflicto permanente por sus tierras ancestrales, los estragos de la presencia
de empresarios y ladinos, el papel del Consejo Directivo de Tribu y de la
FETRIXI, como piezas útiles para el empobrecimiento de las tribus, el gesto en
los rostros era común.
Estación de formación política.
Volvía la rabia y el
rechazo, el dolor colectivo por los asesinatos de quienes defendieron de los
abusos a sus tribus incluso con sus vidas. El dolor de un año que se llevaba consigo
la vida de tres integrantes de la tribu, militantes del MADJ, asesinados por
defender sus bosques y creer como verdad que la dignificación de su pueblo es
posible.
Al finalizar, con
espíritu de lucha renovado pasaban al espacio de consulta. El equipo médico
estaba listo para atenderles. Con diagnóstico y receta en mano pasaban a “farmacia”.
Una zona aledaña con medicamentos clasificados, en buenas condiciones y adecuados
para cada padecimiento. Ya con sus medicamentos, la siguiente estación les
aseguraba una provisión de comida mínima, pero sustancial, para finalmente
compartir la ropa y zapatos que mucha gente, de las universidades, de iglesias,
organizaciones amigas como CARITAS y particulares con mucha dedicación
prepararon para enviarles.
La brigada permitió que dos niños con cuadros graves
pudieran continuar con vida al ser atendidos de inmediato y remitidos al
hospital más cercano. Permitió que el acceso a la salud fuera al menos por un
día una realidad para las tribus tolupanas, que la memoria histórica les
salvara del olvido y la indiferencia a la que la avaricia y el capitalismo devorador
les ha condenado.
Pero sobre todo, sirvió para entender y recordar que no se
trataba de una jornada asistencialista, sino de una brigada
política, humana. Del encuentro de los distintos actores del proceso por la
dignidad del pueblo tolupán. Del encuentro entre el pueblo, tribus, y profesionales,
que finalmente siempre hemos sido y somos pueblo. Del aprendizaje recíproco.
De reafirmar el rechazo
al asistencialismo humillante y útil para perpetuar la desigualdad. De recordar
que el empobrecimiento y el padecimiento de las tribus tolupanas tiene
responsables con rostro, nombres y apellidos. Y que para acabar con eso toca
seguir luchando desde la organización popular, la formación política y la
claridad de que otra forma de vida, más humana y más digna es posible para el
pueblo tolupán y para Honduras.
Que parte de hacerlo
realidad es como bien lo expresa Ángela Murillo, líder indígena tolupán, no
solo soñar sino trabajar “porque todas las tribus sean Movimiento Amplio, porque
que el Consejo Preventivo tome el control, porque que no haya desigualdad para
nadie y que no sigan dañando el bosque.”
Y que debe andarse ese
camino con la esperanza de lo que entre sonrisas y el asomo del llanto por lo
que conmueve ella afirma, “tal vez uno piensa que ya no hay cambio, pero sí hay
una solución, la solución somos nosotros. Nos hemos dado cuenta que somos
capaces de darle esa transformación a nuestra tribu y también al país entero.”
Hoy queremos que su nombre y su ejemplo, sea la primera luz que ilumine este 2020 y los retos que tenemos frente a nosotras.
Era el primer día de enero, como hoy. Hacía calor desde temprano. Había sido una navidad atípica y una despedida de año atípica también. Los días previos al 22 de diciembre, miles de calles del país entero se habían convertido en verdaderos centros de concentración, en escenarios de batallas campales, con residuos de objetos quemados, vehículos, llantas, bombas lacrimógenas, sangre inocente, lágrimas, llantos largos y mucho dolor.
El fraude electoral de noviembre de 2017 nos heredó un fin de año sin precedentes y cuando pensamos que todo se había detenido y volvía mínimamente la normalidad de un primero de enero, alrededor de las 7:30 de la mañana, en una casa de la aldea de Lombardía, Esparta, en el departamento de Atlántida, luego del estallido de varios disparos de arma de fuego y desconocidos huyendo del lugar, Wilmer Adalberto Paredes Gámez, estaba muerto.
Para quienes recibimos la noticia casi inmediata, los momentos y recuerdos empezaron a desfilar automáticamente. Sí, era Wilmer Paredes, el mismo Wilmer por quien el 16 de diciembre de 2017 habíamos hecho miles de llamadas a Soraya Morales, a Franklin López, a la fiscal de turno de la Ceiba, e incluso a fiscales que mínimamente podían intervenir en la emergencia, pero teníamos que intentarlo todo y agotar todas las instancias posibles. Por quien nuestros compañeros(as), nuestro coordinador general y observadores internacionales habían puesto su propio cuerpo a cambio de sacarlo a salvo de las manos de militares.
Era el mismo Wilmer que ese 16 de diciembre había sido brutalmente golpeado y torturado junto a otros jóvenes, entre ellos dos de nuestros compañeros de organización, por agentes de seguridad del Estado, en la represión policial y militar sobre la carretera CA-13, a la altura de la comunidad de Agua Tibia, en Atlántida.
Ese día Wilmer, no solo fue víctima de la represión general, sino que fue también sometido a tratos crueles y degradantes. Los agentes, entre gritos, golpes y choques eléctricos (tasser) le obligaron junto a otros jóvenes, a retirar los restos de llantas en llama, piedras y varios metros de arena que estaban sobre la carretera CA-13. Algunos con palas, pero en su mayoría con las manos y pies, mientras eran golpeados y encañonados con fusiles.
Como si no fuera suficiente, mientras sucedía todo eso, les intimidaban con choques eléctricos (tasser) cerca de sus rostros. Les gritaban palabras y frases groseras. Burlándose entre ellos, les preguntaban a gritos: ¿“dónde está tu pueblo unido”? “vagos”. Luego se reían, les lanzaban golpes, patadas, escupitajos y arena en los ojos, cabello y cuerpo, durante una hora y media. Luego de ese día, Wilmer estuvo recuperándose de los golpes en cama, no logró levantarse para denunciar junto al resto lo que había pasado.
Luego vinieron también el resto de recuerdos. El intercambio de llamadas de Martín Fernández con el personal del mecanismo nacional de protección para defensores y defensoras. El comportamiento y el análisis de la abogada encargada quien excusó su inacción en el hecho de que Wilmer Paredes no formaba parte de la población beneficiaria de la protección del mecanismo.
No fue suficiente para ella escuchar relatados fielmente por Martín, todos los hechos narrados por Wilmer, incluso sus miedos al límite del llanto en días recientes, cuando llegó hasta donde él a contarle que camionetas y vehículos extraños le daban seguimiento de forma permanente, que temía por su vida y la de su familia y que necesitaba ayuda y protección.
No, para el mecanismo nacional que se nutre de millones del dinero de la cooperación internacional y que con sus mentirosos avances y logros el Estado de Honduras se brinda pompas y platillos ante los organismos internacionales de derechos humanos, Wilmer Paredes no estaba en una situación de emergencia y su vida no mereció siquiera una actitud flexible, una mínima acción. Tres días después de esas llamadas, Wilmer estaba muerto.
Luego de su asesinato, su velorio y su entierro, los ataques y persecución al resto de jóvenes que como él, asumieron la resistencia anti fraude en San Juan junto y desde el MADJ continuaron. Algunos de ellos tuvieron que salir de sus lugares de habitación y no han podido regresar hasta la fecha.
La Dirección de Investigación Policial (DPI) “hizo su trabajo”. En su sofisticado informe de investigación, al mejor estilo de Honduras consignó como hechos relevantes que Wilmer trabajaba en una discoteca, que en días anteriores había tenido conflictos con clientes del lugar y que, tenía como antecedente el atropellamiento de una persona quien cuyos hijos indignados por el hecho podían ser pieza clave en la investigación. No escribieron una letra sobre el fraude, la movilización y el papel de Wilmer en medio de todo eso. Hasta la fecha, la justicia no llega y ni siquiera asoma.
Pero hoy, que han pasado dos años desde que Wilmer Paredes ya no está. Que no está más el compañero decidido con el que se paralizaron las calles de San Juan y se hizo sentir el Fuera JOH en Atlántida, desde el MADJ, queremos exigir justicia, por supuesto, pero no queremos que su nombre y su lucha se quede en una estadística más del fraude, del saldo de dolor y muerte que dejó.
Queremos confeccionar a pedacitos su historia y su vida, su ejemplo y su legado, que son finalmente las cosas y los hechos que siguen haciéndolo presente en nuestra historia propia.
Hoy recordamos a Wilmer Paredes. Sí, al mismo Wilmer, que estuvo a cargo de la seguridad de las movilizaciones anti fraude en San Juan Pueblo. El mismo que detectó al policía infiltrado y que luego de quitarle la fatiga y sus botas, lo entregó detenido con sus propias esposas. Era el Wilmer de liderazgo nato, indiscutible. De decisiones precisas, claras y oportunas.
Hoy queremos que su nombre y su ejemplo, sea la primera luz que ilumine este 2020 y los retos que tenemos frente a nosotras. Qué sea claro, enceguecedor que esta realidad nuestra hay que enfrentarla de esa forma, con determinación y fuerza. Sin comodidades, ni esperas o postergamientos. Que hay que pelear contra esta realidad hasta devolverla así, controlada, sin poder, sin la capacidad de seguir humillando a nuestro pueblo y nuestra gente, para que la dignidad sea la única forma de vida posible.
Año nuevo desde el MADJ: A los pueblos y comunidades en lucha
Estamos a las puertas de un nuevo año y desde el
movimiento Amplio saludamos de manera muy especial a los pueblos y comunidades que luchan permanentemente
y de forma inclaudicable por instaurar la dignidad y la justicia como normas
básicas e insustituibles en nuestra sociedad.
En el 2020 arribamos a nuestros 12 años de existencia construyendo poder y autoridad ciudadana ahí donde los pueblos se organizan para gestionar su libertad, justicia y autonomía como ejercicios plenamente soberanos en sus territorios a nivel de caseríos, aldeas, municipios y departamentos.
El mayor aprendizaje que nos queda de
la década que nos precede consiste en saber que organizadas como Movimiento
Amplio ejercemos nuestra condición de mujeres y hombres con dignidad en la Honduras
que amamos y llevamos en nuestros corazones y nuestras manos. Nos satisface lo
que vamos haciendo y logrando, y estamos en la disponibilidad de continuar desafiando
en unidad y organización los retos que tenemos por delante.
Aquí cabemos todas y todos. De ahí nuestro llamado permanente a toda persona y comunidad que quiera unirse a nuestro gran movimiento político social, con el deseo expreso de hacer prevalecer nuestra condición soberana en un país que por ser rico en bienes naturales y culturales ha sido condenado a la pobreza y la miseria por aquellos pocos que se han apropiado de lo que nos pertenece.
Cabildo Abierto en Arizona Atlántida, marzo 2019.
La agenda de trabajo del Movimiento
Amplio en el 2020 para el rescate de la dignidad y la construcción del
desarrollo con justicia social y coherencia ambiental de nuestros pueblos
contempla las siguientes determinaciones:
No
más impunidad de funcionarios apátridas y traidores que desde cualquiera de los
poderes de Estado nos despojan, criminalizan y asesinan por defender el
presente y futuro de nuestras comunidades.
Palabras
certeras y acciones enérgicas contra la clase empresarial corrupta que ha
convertido las Fuerzas Armadas y Policía Nacional en sus propios escuadrones
amaestrados para resguardar a sangre y fuego lo que roban a los pueblos.
Murallas
humanas de solidaridad contra el colonizador opresor -nacional y transnacional-
que pretenda despojarnos de nuestros bienes naturales y culturales.
Solidaridad
con nuestras hermanas y hermanos que han sido golpeados, criminalizados y
asesinados por defender la casa común de las hondureñas y hondureños.
Compromiso y acción para luchar en contra del capitalismo al mismo
tiempo que del patriarcado, a fin de desmontar en todos los espacios colectivos
e individuales las opresiones en contra de las mujeres que luchan con alta
entrega desde el MADJ y las mujeres de todo el país.
Pasar de la tradicional resistencia a ejercicio de soberanía
concreta que dignifiquen la vida de quienes integran el MADJ y las comunidades
que asumen la lucha desde nuestro espacio.
Nos comprometemos a seguir nuestro proceso de manera autocrítica,
abandonando las perezas, adormecimientos, justificaciones y todo cuanto implique derrotismos, espíritu
acomodaticio, alineación con tendencias inaplicables a nuestro contexto,
victimizaciones y cualquier comportamiento que conduzca a la negligencia,
frustraciones y pérdida de la perspectiva popular de nuestro proceso de lucha.
Vamos pues, con alegría y entusiasmo, con
diálogo inclusivo y firmeza total en nuestras determinaciones, a caminar juntas
el 2020 para hacer realidad nuestros mayores propósitos políticos y sociales.
Todas y todos somos importantes en esta gran lucha en resistencia social y comunitaria
-digna y justa- que debe librarse desde ya, enlazando cada una de nuestras
comunidades, municipios, departamentos y regiones hasta convertirse en una Gran
Lucha de los Pueblos contra el poder opresor, corrupto y sanguinario y en lo inmediato en contra de la narco dictadura que
pretende acabar con nuestra patria.
(…) estás aquí futuro / hay que ampararte los emboscados en la amanecida quieren acribillarte desde el miedo
Mañana/Mario Benedetti
El Movimiento Amplio por la
Dignidad y la Justicia desde Honduras saludamos en navidad a todos los pueblos
de Honduras y América Latina. De manera muy especial a aquellos que construyen
nuevas comunidades y las defienden para hacer posible desde ellas el nacimiento
de una sociedad donde ya no hayan niños y niñas naciendo en el abandono, donde
no hayan mujeres huyendo de una sociedad que les humilla y mata y donde existan
hombres que se cuestionan sus privilegios, coherentes, comprometidos y
valientes que apoyan el nacimiento de esa sociedad digna y justa que anhelamos de
forma permanente e inclaudicable.
Feliz navidad a los hombres y
mujeres que, expulsados de sus tierras o condenados a vivir en lenta agonía en
la miseria de sus pueblos, no les queda más que abrirse camino hacia otros
destinos donde puedan trabajar para ganar el sustento de sus seres queridos. A
los compañeros privados de libertad injustamente, convertidos en presos
políticos por la narcodictadura. A las mujeres y hombres de nuestros pueblos,
cuyas luchas encarnan y anuncian el nacimiento de una nueva sociedad donde se
pueda vivir con dignidad y justicia.
A los pueblos en resistencia,
apostados en veredas; defendiendo bosques, ríos y montañas porque son suyos;
les pertenecen porque son bienes naturales que la vida les ha prodigado y ahora
los avarientos y perversos señores capitalistas los pretenden como suyos en
nombre de un desarrollo económico que nunca llega a las comunidades.
Y en medio de la alegría de la
navidad hacemos causa común y expresamos nuestra rabia y dolor esperanzador y
solidario a los cientos de familias que en este año han sido víctimas de la
narcodictadura en Honduras, arrebatándoles sus hijas, padres y demás
familiares. Nuestro dolor solidario con las familias que en 2019 vieron a sus
hijas, madres y esposas asesinadas por hombres crueles que en nombre del más
burdo patriarcado se asignan el derecho de decidir sobre la vida y muerte de
las mujeres.
Nuestra solidaridad con los
pueblos indígenas y afrodescendientes que continúan luchando contra el
colonialismo depredador que ahora opera bajo la máscara de un extractivismo
ecocida y humanicida. Nuestro dolor nos une a las familias de Brumadinho,
Brasil, que este año vieron sus comunidades, hogares y familiares extinguirse a
causa de la locura extractivista que mancha de sangre nuestra América Latina.
Nuestra solidaridad con los
pueblos de Haití, Chile, Bolivia, Venezuela, Colombia y Nicaragua que están
luchando en contra de los embates del neoliberalismo y el capitalismo. Nuestra
rabia incontenible y solidaria con las familias de los cientos de luchadores y
luchadoras de los pueblos asesinados en nuestro continente.
El Movimiento Amplio llama a
construir la navidad del pueblo hondureño y latinoamericano. Sobre el dolor a
que nos condenan narcodictaduras, tiranías crueles y gobiernos impuestos por el
imperio, nuestras luchas posibilitan el nacimiento del nuevo hombre y la nueva
mujer que, en nuevas relaciones sociales, representa la dignidad de una nueva
humanidad hondureña y latinoamericana.
Con justa razón proclamamos que en Honduras y en América Latina no puede haber navidad sin dignidad, navidad sin comunidad. Desde nuestras luchas comunitarias somos el nuevo rostro de la navidad hondureña y latinoamericana. Vamos, pues, a construir esa navidad en Guapinol, en Pajuiles, Locomapa, Reitoca, Azacualpa, Namasigue, en las calles de Santiago de Chile, en Jilamito, en la gran Colombia, mujeres y hombres, con todos los pueblos indígenas y afrodescendientes.
¡Feliz Navidad con Dignidad en Comunidad!
San Juan Pueblo, Honduras. 24 de diciembre
de 2019
– Para mí el campamento es la vida, me dijo. La observé atónita, enternecida, con alguna lagrimilla pujando.
-Muy bien, respondí, con la
voz a medias. Ahora vamos a contar quién es Albertina.
Estaba sentada a mitad del patio con sus seis meses de embarazo en un vestido azul, en plena tarde de sábado. Llevaba el cabello recogido y el rostro sin maquillaje. Me impresionó una y otra vez la firmeza en su mirada para decir doblemente que habían transcurrido solo unos pocos días luego de que fuera encarcelada injustamente por defender el agua.
Me detuve varias veces en
sus manos, pequeñas y rústicas, colocadas sobre su estómago abultado por el
embarazo y pensaba en cuánta fuerza y cuánta vida contenían.
-Yo nací en Planes de Arena
Blanca, en el 76, afirmó. Mi papá es Alejandro López y mi madre, Aida Melgar,
ambos aún viven. Mi papá se dedica a la agricultura y mi mamá, siempre ha sido
ama de casa. Tengo 9 hermanos, y yo soy la mayor. Ese es el mejor recuerdo de
mi infancia, ¿sabe? Haber vivido como una familia unida, funcional. Mis abuelos
paternos fueron como mis padres, ellos me enseñaron a creer en Dios y desde
entonces siempre he sido católica.
Asentí con mi gesto cuando
afirmó eso, yo también me he sentido afortunada por el regalo de la familia. Me
acomodé en la silla y pregunté: ¿Y qué pasó con la escuela en ese tiempo?
Sonrió, mientras colocaba
su bolso sobre sus piernas.
-Pues yo estudié en la
Escuela Juan Lindo, en Planes de Arena Blanca. Siempre recuerdo al profesor
Ricardo Mendoza, fue mi maestro por 4 años. Todos los años nos llevaba al río
Mezapa a sembrar árboles. Antes de empezar la siembra, nos sentaba a la orilla
y nos hablaba de la importancia de cuidarlos, que no debíamos cortarlos y casi
como profeta, repetía que en 20 años nos íbamos a quedar sin agua. Ahora que lo
pienso, en mi etapa adulta, me doy cuenta que ese fue mi primer acercamiento
con el valor de la naturaleza.
Tomé nota de ese último
dato. Siempre hay personas que nos marcan la vida, pensé. ¿Y luego de la
escuela, cómo fue etapa del colegio?… Me miró, y entre seria y esquiva me
dijo: yo estoy estudiando en el colegio ahora. Así que ella continuó:
-A los 14 años me fui para
San Pedro. Yo quería estudiar costura y mi tía me iba apoyar, pero debía irme a
vivir con ella en la ciudad. Y así pasó, me fui a donde mi tía, estudié costura
y en esa época de los 90´s estaban en auge las maquilas. Pedí permiso para
iniciar a laborar y así llegué a ser operaria. Al final, que no supe cómo, pero
le dediqué 14 años a la maquila. Fue una bonita experiencia, aprendí a convivir
con la gente y a cuidarme sola. En ese tiempo y en ese entorno había mucha
droga y mucha prostitución. Me tocó saber cómo y con quién caminar para
cuidarme de todo eso.
A los 21 años tuve mi
primer hijo, ahora él ya tiene 20. Luego vinieron los otros, puros varones.
Tengo uno de 15, el otro de 11 y este embarazo que llevo 6 meses. Luego de los
14 años en la maquila, decidí devolverme a Planes de Arena Blanca, no me
gustaba lo difícil que se estaba poniendo tener agua en la ciudad, recordaba
siempre que acá en mi comunidad eso no era problema.
Se escucharon voces en la
parte frontal de la casa. Había llegado más gente del campamento a buscar el
cafécito de la tarde. Volteó el rostro y continuó:
-¿Qué cómo inició mi
historia con la defensa del agua? Con la pastoral social. Mi abuela me enseñó a
servir en la iglesia desde muy pequeña, y así crecí. Ya en 2011, me había
casado y junto a mi esposo, quien es presidente de la junta de aguas de la
comunidad, nos enteramos de que el río había sido concesionado. Nos costó
creerlo hasta que un día nos llegó lodo en lugar de agua y fue cuando nos
reunimos con otras juntas de agua para accionar. Era todo confuso porque el
alcalde, Mario Fuente, en 2013, en plena campaña política se comprometió a
proteger nuestros bienes naturales. Cómo nos ha mentido.
Así pasaron varios años,
con el proyecto trabajando, nuestro río cada vez más dañado y las comunidades
sufriendo las consecuencias. El río que siempre había sido nuestro, el río
bondadoso de mi infancia, tenía cada vez menos árboles y menos agua. Por eso
después de tocar puertas en todos lados para que nos ayudaran, me decidí. Era
la hora de salir a la calle, de sacar toda la fuerza empleada en patronatos,
juntas de agua, asociaciones de padres de familia donde tuve cargos de
dirección para defender decididamente nuestro río.
Suspiró y entonces mencioné
el campamento. ¿Cómo pasó de todo eso a la instalación del campamento? Se puso
de pie un momento y estiró la parte baja del vestido, como pretendiendo
cubrirse un poco más debajo de la rodilla. Con las manos colocadas sobre uno de
los tendederos que cruzaban el patio, siguió relatando:
El 14 de marzo, ya siendo
parte del Movimiento Amplio, nos movilizamos todas las comunidades y ya el 22
de marzo decidimos que acá íbamos a quedarnos hasta recuperar nuestro río. Y
acá estoy. No puede pasar un día sin que venga. Yo defiendo el agua porque
estoy convencida de que el agua es vida, ¿sabe? Mi consciencia me dice que
estoy llamada a defenderla, que es tarea de todos y no de unos pocos.
Me encarcelaron y acusaron
por defender el agua, como si fuera un delito. Me indigno cuando pienso que en
este país los delincuentes y corruptos andan libres y a quienes defendemos el
agua nos tildan de delincuentes. Pero por eso también lucho, porque necesitamos
transformaciones profundas, para hacer que todo eso un día cambie.
Albertina, le dije, y me
observó de inmediato. ¿Qué diría desde su experiencia defendiendo el agua?
-Que no tengan miedo porque
paraliza e intimida. Cuando yo inicié esta lucha, sabía que no iba a ser fácil,
pero asumí todos los riesgos y ahora también asumo los señalamientos injustos.
No soy delincuente. Yo ya no podría decir que abandono la lucha, porque el agua
es mi vida, este campamento es mi vida y si lo abandono, todos mis años
quedarían perdidos.
Sonreímos llenas de
complicidad y ternura. Extendió sus manos, llenas de fuerza y vida y me abrazó.
Excusé ir en busca de café para disfrutar en silencio su existencia.
Me fui con la certeza que
un vientre nos une a todas, que son nuestras manos las que mueven el mundo y de
nuestra fuerza se nutre la esperanza. Que estamos en todas partes, miles de
Albertinas «levantando en andamios la esperanza» en este paísito de
amores y dolores y en este mundo nuestro que siempre cabe acurrucado en el
pecho.
Me fui con la certeza de
que hoy más que nunca, seguimos hilvanando la historia, pero nunca más desde el
silencio, porque podemos y debemos decir nuestros nombres, porque podemos
contarnos unas a otras y decir que desde nuestros vientres se teje la esperanza
de los otros mundos posibles.
Nosotras, mujeres integrantes del
Movimiento Amplio por la Dignidad y la Justicia, pertenecientes a diferentes
núcleos comunitarios y procedentes de distintos territorios donde sostenemos resistencias
dignas y pacíficas en defensa de nuestros bienes naturales, contra el extractivismo, la corrupción e
impunidad que trae el modelo de muerte. Nos juntamos durante un día y medio
para reconocernos, para aprender y desaprender, para compartir sobre la vida, y
rendir memoria en especial a una de nuestras Ancestras, María Enriqueta Matute,
asesinada en la lucha del pueblo tolupán en defensa del bosque y la dignidad.
Declaramos estar contentas por haber tenido nuestro momento y espacio como mujeres porque fue armonioso en la palabra. Hablamos con confianza y respeto porque son distintas las vidas de cada una, desde las costumbres, las creencias y lo que nos ha tocado por vida. Unas muy jóvenes y otras con muchos años, unas apenas llegadas a las luchas y otras iniciadoras de campamentos, de caminatas, convocantes de otras, unas madres, otras decididas a no serlo, celebrando nuestras diferencias como principio político de nuestra organización y de la vida.
Declaramos que valoramos nuestro
espacio mixto organizativo y que el habernos encontrado sólo entre mujeres y
pensado desde ser mujeres, por primera vez dentro de nuestro MADJ, nos alegró mucho y decidimos que se
instale como una práctica política periódica de nuestra organización, pero
además que profundizar en el conocimiento, la reflexión y el debate sobre la
interseccionalidad y la relación entre los sistemas de opresión sea una práctica
permanente en nuestros campamentos, núcleos, asambleas y en las calles.
Declaramos sentir que hemos
abierto una brecha con el entendimiento que la lucha contra el capitalismo es al mismo tiempo que la lucha contra el patriarcado
y el racismo, que es tanto en nuestras vidas como dentro de nuestra
organización, de nuestra comunidad y por supuesto del país, porque nos falta reconocer
en nosotras las secuelas del patriarcado y a veces manifestamos actitudes
machistas, clasistas o racistas, porque mujeres y hombres debemos comprenderlo
bien para caminar de la declaración a las acciones organizativas concretas y
honestas que nos hagan desmontar estas opresiones en lo individual y lo
colectivo para avanzar en nuestras luchas emancipatorias en el marco de la
apuesta política integral del MADJ.
Declaramos que somos mujeres importantes,
determinantes en el sostenimiento de las luchas y desde esta certeza reiteramos
nuestro compromiso en los territorios, en cada campamento digno, en cada calle
caminada en la que gritamos consignas, con la alegría de sabernos iguales y
codo a codo con nuestros compañeros. Vamos a seguir poniendo en valor nuestro
aporte y nuestro poder en la toma de decisiones para refundar por adelantado al
tiempo que declaramos en libertad los ríos, los bosques, nuestros territorios
vida y nuestros cuerpos que son territorio pero también son tejido.
Llamamos a todas, en las tribus,
comunidades, en las ciudades de Honduras y de los países de nuestra América a
luchar organizadamente, a construir y echar a andar procesos de liberación que
se ajusten a nuestras condiciones y realidades concretas, que se hermanen con
los del resto de mujeres del mundo que luchan por todas. Llamamos a seguir
encarnando la dignidad y la lucha por la justicia, porque creemos y entendemos
que los sueños se construyen cada día en comunidad.
Arena Blanca, El
Progreso Yoro, Honduras. 1 de Diciembre 2019
¡DESDE LA DIGNIDAD SIEMPRE!
Movimiento Amplio
Somos un movimiento social y político comprometido en la lucha por construir y desarrollar, en Honduras, una propuesta popular en contra de la corrupción y el mal manejo de los bienes públicos y a favor de una sociedad que crezca desde la transparencia, la dignidad y el respeto a los derechos humanos y al ambiente.