Deplorables los abusos de ONU en el lanzamiento de Spotlight

Deplorables los abusos de las Naciones Unidas en el lanzamiento de Spotlight

El movimiento Amplio por la Dignidad y la Justicia demanda a la oficina del Sistema de las Naciones Unidas en Honduras poner fin a la política de humillación y confrontación pasiva de las mujeres víctimas de violencia estructural en todos los escenarios donde esta juega a favor de quienes han usurpado el poder al amparo de la embajada de los Estados Unidos de América y no hacen justicia a la mujer y a la población hondureña en general.

A pesar de que comprendemos los protocolos diplomáticos y el marco de relacionamiento entre las Naciones Unidas y los Estados, es evidentemente, deshonesta y pretensiosa la actitud de las Naciones Unidas de sentar en un mismo espacio a víctimas y victimarios pasivos o activos y exigir que las víctimas permanezcan calladas y sumisas ante los responsables de los asesinatos y de evitarlos presentan supuestos avances de vanguardia, pero que en la práctica concreta con sus políticas públicas y ausencias de las mismas facilitan el terreno para la continuidad de los femicidios en el país y garantizan impunidad.

La Iniciativa Spotlight lanzada el pasado 13 de febrero por la ONU adquirió desde su génesis un carácter falaz desde el momento que permitió a Juan Orlando Hernández presentara el mismo como un resultado de las supuestas bondades del gobierno hacia las mujeres cuando el mismo titular del CONADEH ha manifestado que el 92% de los femicidios recientes no se han judicializado y, mientras tanto, en lo que va del 2019, se ha asesinado en promedio una mujer cada 24 horas. Esta infamia produce dolor profundo en quienes padecemos la violencia contra la mujer desde el pueblo y, muy en particular, en aquellas personas que la sufren desde el seno de su propia familia.

Por esta razón, no sólo nos solidarizamos con Olivia Zúniga sino que aplaudimos su acto de resistencia feroz desenmascarando a quienes con la falta de diligencia y secretividad en las investigaciones, impiden que los asesinos de mujeres y, concretamente, los asesinos intelectuales de Berta Cáceres sean llevados a la justicia.

¿Por qué la ONU no aprovechó el espacio Spotlight para interpelar públicamente a Juan Orlando Hernández sobre el continuo asesinato de mujeres? Su opiáceo discurso presidencial más bien dio vía libre a los depredadores de la mujer hondureña y, en la práctica, justifica que mientras el Estado construya la Ciudad Mujer, se puede seguir violando mujeres; mientras el Estado mantenga una línea de crédito para mujeres, se las puede seguir matando; mientras el Estado financie y participe en foros y talleres para mujeres se puede continuar violentando mujeres.

 ¿Por qué no se preguntó por los casos emblemáticos de Berta Cáceres y sus asesinos intelectuales, por Soad Nicolle y sus reclamos tan urgentes en materia de educación de la juventud hondureña, por Enriqueta Matute y su lucha contra los madereros y mineros que roban los bienes naturales de los pueblos, por Margarita Murillo y la urgencia de que las mujeres sean sujetos de reforma agraria? ¿Por qué el Estado de Honduras no ha castigado sus asesinos materiales, empresas financiadoras del crimen e intelectuales igualmente asesinos que los que aprietan gatillos o desenfundan machetes y cuchillos?

En estas circunstancias, “resaltar que Honduras es pionera en el lanzamiento de Spotlight en América Latina”, como lo señala la ONU en su comunicado del 14 de febrero, hace ver a Spotlight [foco en español] como la nueva máscara protectora de asesinos de mujeres desde las más altas esferas del Estado de Honduras y, ¿por qué no?, desde instancias como la oficina del Sistema de las Naciones Unidas en Honduras. Convirtiendo este programa en un “foco” que solo ilumina la violencia contra las mujeres que quieren se vea, invisibilizando aquellas violencias incómodas para el gobierno, como lo son los asesinatos en el marco de la oposición al extractivismo u otras violencias, que por ser anti sistémicas se confinan al olvido.

Nos solidarizamos con nuestra compañera de lucha Olivia Marcela Zúniga Cáceres por los atropellos recibidos de parte de la guardia de la ONU y condenamos el papel servil de las instancias internacionales cómplices de la dictadura hondureña que ha forjado su estancia en el poder a punta de asesinatos y violaciones a los derechos humanos.

Exigimos junto a Olivia Marcela, justicia, justicia para quienes han planificado, ordenado y han sido cómplices de asesinatos hacia la mujer hondureña a lo largo de la historia y, ratificamos que seguiremos desde nuestras trincheras apostándole a una política de igualdad y equidad de género.

Movimiento Amplio por la Dignidad y la Justicia


¿Por qué no se preguntó por los casos emblemáticos de Berta Cáceres y sus asesinos intelectuales, por Soad Nicolle y sus reclamos tan urgentes en materia de educación de la juventud hondureña, por Enriqueta Matute y su lucha contra los madereros y mineros que roban los bienes naturales de los pueblos, por Margarita Murillo y la urgencia de que las mujeres sean sujetos de reforma agraria?

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