El legado de Wilmer Paredes: La digna resistencia

Fotografía: Martín Cálix

El legado de Wilmer Paredes: Digna resistencia

Por Heidy Alachán

Era el primer día de enero, como hoy. Hacía calor desde temprano. Había sido una navidad atípica y una despedida de año atípica también. Los días previos al 22 de diciembre, miles de calles del país entero se habían convertido en verdaderos centros de concentración, en escenarios de batallas campales, con residuos de objetos quemados, vehículos, llantas, bombas lacrimógenas, sangre inocente, lágrimas, llantos largos y mucho dolor.

El fraude electoral nos heredó un fin de año sin precedentes y cuando pensamos que todo se había detenido y volvía mínimamente la normalidad de un primero de enero, alrededor de las 7:30 de la mañana, en una casa de la aldea de Lombardía, Esparta, en el departamento de Atlántida, luego del estallido de varios disparos de arma de fuego y desconocidos huyendo del lugar, Wilmer Adalberto Paredes Gámez, estaba muerto.

Para quienes recibimos la noticia casi inmediata, los momentos y recuerdos empezaron a desfilar automáticamente. Sí, era Wilmer Paredes, el mismo Wilmer por quien el 16 de diciembre habíamos hecho miles de llamadas a Soraya Morales, a Franklin López,  a la fiscal de turno de la Ceiba, e incluso a fiscales que mínimamente podían intervenir en la emergencia, pero teníamos que intentarlo todo y agotar todas las instancias posibles. Por quien nuestros compañeros(as), nuestro coordinador general y observadores internacionales habían puesto su propio cuerpo a cambio de sacarlo a salvo de las manos de militares.

Era el mismo Wilmer que ese 16 de diciembre había sido brutalmente golpeado y torturado junto a otros jóvenes, entre ellos dos de nuestros compañeros de organización, por agentes de seguridad del Estado, en la represión policial y militar sobre la carretera CA-13, a la altura de la comunidad de Agua Tibia, en Atlántida.

Ese día Wilmer, no solo fue víctima de la represión general, sino que fue también sometido a tratos crueles y degradantes. Los agentes, entre gritos, golpes y choques eléctricos (tasser) le obligaron junto a otros jóvenes, a retirar los restos de llantas en llama, piedras y varios metros de arena que estaban sobre la carretera CA-13. Algunos con palas, pero en su mayoría con las manos y pies, mientras eran golpeados y encañonados con fusiles.

Como si no fuera suficiente, mientras sucedía todo eso, les intimidaban con choques eléctricos  (tasser) cerca de sus rostros. Les gritaban palabras y frases groseras. Burlándose entre ellos, les preguntaban a gritos: ¿“dónde está tu pueblo unido”? “vagos”. Luego se reían, les lanzaban golpes, patadas, escupitajos y arena en los ojos, cabello y cuerpo, durante una hora y media. Luego de ese día, Wilmer estuvo recuperándose de los golpes en cama, no logró levantarse para denunciar junto al resto lo que había pasado.

Luego vinieron también el resto de recuerdos. El intercambio de llamadas de Martín Fernández con el personal del mecanismo nacional de protección para defensores y defensoras. El comportamiento y el análisis de la abogada encargada quien excusó su inacción en el hecho de que Wilmer Paredes no formaba parte de la población beneficiaria de la protección del mecanismo.

No fue suficiente para ella escuchar relatados fielmente por Martín, todos los hechos narrados por Wilmer, incluso sus miedos al límite del llanto en días recientes, cuando llegó hasta donde él a contarle que camionetas y vehículos extraños le daban seguimiento de forma permanente, que temía por su vida y la de su familia y que necesitaba ayuda y protección. No, para el mecanismo nacional que se nutre de millones del dinero de la cooperación internacional y que con sus mentirosos avances y logros el Estado de Honduras se brinda pompas y platillos ante los organismos internacionales de derechos humanos, Wilmer Paredes no estaba en una situación de emergencia y su vida no mereció siquiera una actitud flexible, una mínima acción. Tres días después de esas llamadas, Wilmer estaba muerto.

Luego de su asesinato, su velorio y su entierro, los ataques y persecución al resto de jóvenes que como él, asumieron la resistencia anti fraude en San Juan junto y desde el MADJ continuaron. Algunos de ellos tuvieron que salir de sus lugares de habitación y no han podido regresar hasta la fecha.

La Dirección de Investigación Policial (DPI) “hizo su trabajo”. En su sofisticado informe de investigación, al mejor estilo de Honduras consignó como hechos relevantes que Wilmer trabajaba en una discoteca, que en días anteriores había tenido conflictos con clientes del lugar y que, tenía como antecedente el atropellamiento de una persona quien cuyos hijos indignados por el hecho podían ser pieza clave en la investigación. No escribieron una letra sobre el fraude, la movilización y el papel de Wilmer en medio de todo eso. Hasta la fecha, la justicia no llega y ni siquiera asoma.

Familia de Wimer Paredes sostiene su fotografía. Captura: Martín Cálix.

Pero hoy, que ha pasado un año desde que Wilmer Paredes ya no está. Que no está más el compañero decidido con el que se paralizaron las calles de San Juan y se hizo sentir el Fuera JOH en Atlántida, desde el MADJ, queremos exigir justicia, por supuesto, pero no queremos que su nombre y su lucha se quede en una estadística más del fraude, del saldo de dolor y muerte que dejó.

Queremos confeccionar a pedacitos su historia y su vida, su ejemplo y su legado, que son finalmente las cosas y los hechos que siguen haciéndolo presente en nuestra historia propia.

Hoy recordamos a Wilmer Paredes. Sí, al mismo Wilmer, que estuvo a cargo de la seguridad de las movilizaciones anti fraude en San Juan Pueblo. El mismo que detectó al policía infiltrado y que luego de quitarle la fatiga y sus botas, lo entregó detenido con sus propias esposas. Era el Wilmer de liderazgo nato, indiscutible. De decisiones precisas, claras y oportunas.

Hoy queremos que su nombre y se ejemplo, sea la primera luz que ilumine este 2019 y los retos que tenemos frente a nosotras. Qué sea claro, enceguecedor que esta realidad nuestra hay que enfrentarla de esa forma, con determinación y fuerza. Sin comodidades, ni esperas o postergamientos. Que hay que pelear contra esta realidad hasta devolverla así, controlada, sin poder, sin la capacidad de seguir humillando a nuestro pueblo y nuestra gente, para que la dignidad sea la única forma de vida posible.

La Patria sigue viva y con memoria.

Ejército Zapatista de Liberación Nacional

2019: De las resistencias a la soberanía nacional, ¡Qué cada día sea año nuevo!

2019: De las resistencias a la soberanía nacional, ¡Qué cada día sea año nuevo!

Por Heidy Alachán

Llega el fin de año y nos obliga a hacer una pausa necesaria y reflexionar en el presente, revisar el pasado y confeccionar de algún modo el futuro.

…queremos que cada mañana sea para nosotras año nuevo. Que cada día echemos cuentas con nosotras(os) mismos, y nos renovemos cada día.

Parafraseo de Antonio Gramsci, Turín, 1º de enero de 1916.

Desde el MADJ, hoy nos pensamos desde los versos de Benedetti y las líneas de Gramsci. Y queremos que cada mañana sea para nosotras año nuevo. Que cada día echemos cuentas con nosotras(os) mismos, y nos renovemos cada día. Ningún día previamente establecido para el descanso. Las paradas escogerlas nosotras(os) mismos, cuando nos sintamos borrachos de vida intensa y queramos sumergirnos en la animalidad para regresar con más vigor. Ningún disfraz espiritual. Cada hora de nuestra vida quisiéramos que fuera nueva, aunque ligada a las pasadas.

Asumir que lento pero viene, que el futuro se acerca, despacio pero viene. Que hoy se asoma entre las hamacas y las bancas de madera rústica en medio del campamento en Pajuiles, en los bosques de pino que rodean el campamento en San Francisco Locomapa, en el recuento de victorias obtenidas durante este año que termina.

Y sí, durante estos 365 días que hoy se cierran, aprendimos una vez más que las luchas se ganan a pulso, a costo del sudor, de las acciones hondas, honestas y sentidas. Aprendimos del amor al pedazo de tierra de una, al río, a la montaña, a la vida que se guarda en el vientre de la madre tierra.

Aprendimos a llenar de sentido las palabras amor, compañero, compañera, patria y porvenir, entendimos que el futuro viene iluminando las últimas ventanas que conducen a las calles por andar

Entendimos que, el futuro ya se va acercando, nunca tiene prisa, y  viene con proyectos y bolsas de semillas como la gente nuestra en cada territorio, como los humanos sencillos que somos y que hacemos el día a día con maíz y frijol.

Reafirmamos que, acá estamos, somos los hijos e hijas de la dignidad, de los que no nos vendemos ni empeñamos nuestra más franca y definitiva terquedad, quienes creemos como una verdad ineludible que otra patria es posible y ponemos nuestras manos siempre dispuestas a construirla.

Sí, lento pero viene, el futuro se acerca, despacio, pero viene, ya casi está llegando con su mejor noticia y la esperamos en los núcleos comunitarios donde armamos el rompecabezas hasta encontrar cada pieza de las palabras ciudadanía, soberanía y poder. Donde no conocemos de etiquetas, sabemos únicamente de las resistencias como única forma de vida y peleamos con los brazos, la cabeza pero sobre todo con el corazón.

Justicia para Berta es castigo a los autores intelectuales y larga vida al COPINH y pueblo lenca

Hoy, como los seres humanos que sienten hondo que somos todos y todas las que formamos parte de este movimiento amplio, cerramos los ojos y repasamos nuestra lista de deseos para el año que llega, deseos con los cuales estamos comprometidos desde la acción:

  • Libertad para los presos políticos
  • Justicia para las víctimas del fraude electoral como honra mínima a la memoria de quienes fueron asesinadas por las fuerzas de seguridad del Estado
  • Consuelo y abrazo solidario para sus familias
  • Justicia para nuestros compañeros y compañeras del MADJ que ya no están, que sus vidas fueron arrancadas por asesinos del sistema
  • Qué ganemos de una vez por todas la lucha por nuestro río Mezapa en Pajuiles, por los bosques en Locomapa, por los bienes naturales en la Másica, Sector Florida, en Jilamito
  • Que podamos duplicar más y más, organización, formación política, compromiso con la dignidad
  • Que nuestro espacio sea suelo fértil para que crezcan y se perfeccionen liderazgos
  • Que aprendamos cada vez más de la fuerza de las mujeres, de nuestras compañeras, de sus luchas y sus formas de ver el mundo y la vida. Que aprendamos de sus ejemplos, con alto respeto
  • Que haya un alto a los femicidios, al acoso y a la violencia contra las mujeres
  • Que luchemos codo a codo con los pueblos indígenas, con el pueblo tolupán y el pueblo lenca
  • Que se vaya de una vez por todas DESA y todos los proyectos de muerte de nuestros territorios
  • Que reine la memoria y el legado de nuestra Berta y que sus asesinos intelectuales paguen por su asesinato y larga vida al COPINH, que podamos aportar a ello nuestro granito desde la honesta solidaridad
  • Que podamos construir una sociedad con mayor tolerancia y respeto a la diversidad y que también nosotras(os) aprendamos de ello
  • Que tengamos la capacidad para revisar nuestro discurso a la luz de la práctica y todavía más, que tengamos la capacidad para confrontarnos y cambiar lo que sea necesario
  • Que todos los corruptos y corruptas que tanto daño han hecho a este país paguen, tras las rejas sus culpas
  • Que el MADJ asuma la responsabilidad de ser un actor decisivo para el proceso de transformación del país.
  • Que en el 2019, el movimiento social y popular del país asuma también ese rol en el contexto nacional, de ser un ente propio, autónomo, el cual tenga como principio y como fin, la dignidad y la justicia para todos y todas y;
  • Que podamos encontrarnos, aliarnos, volvernos un nudo, todos, todas las que deseamos y trabajamos por cambiar nuestra realidad. Que asumamos la oportunidad de unidad que nos brinda el nuevo año y juntemos nuestras luchas para fortalecerlas.

Son muchos los deseos, los que recordamos al cerrar los ojos y los que se nos escapan pero acompañamos desde el corazón.

Compañeros y compañeras criminalizadas en Pajuiles, Tela

Por ahora, queremos recordarnos, una y otra vez, que lento pero viene, el futuro real, el mismo que inventamos nosotros y el azar, pero cada vez más nosotros y menos el azar, porque estamos dispuestas a ser decisivas en nuestro compromiso y determinación.

Qué vengan los días nuevos, los años nuevos, porque en 2019, lo hemos decidido, vamos de las resistencias a las soberanías plenas, ejemplarizantes y dignificantes. ¡Por la dignidad y la justicia!

Movilización 10 años, Tegucigalpa. Apoyo a la UFECIC, contra la corrupción

No hay que olvidarlo: ¡Lento pero viene, el futuro se acerca, despacio pero viene!